Pide la Diócesis ayuda para indígenas de la Tarahumara |
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Se recibirá en las todas las parroquias.
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| -Amalia Avendaño- |
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, 23 de enero.- El obispo Felipe Arizmendí Esquivel, hizo un llamado a la solidaridad con los indígenas rarámuris de la sierra Tarahumara de Chihuahua y anunció que se reunirá en las parroquias de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, ayuda económica para hacerla llegar al obispo de aquella zona Rafael Sandoval Sandoval. En la entrevista dominical el titular de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas comentó que habló ya con monseñor Sandoval “y me informó que, por ahora, les están llegando varias cosas, por parte del gobierno, de organizaciones y de la sociedad en general. Pero una vez que pase la publicidad por la emergencia, que es habitual, muchos se olvidarán de los rarámuris”. Por ello, explicó, el obispo de la Tarahumara exhorta a no preocuparse si de momento no les podemos enviar alguna ayuda, “sino que reunamos lo que la generosidad de nuestro pueblo aporte y se lo remitamos en los próximos días”, dijo el obispo. A la comunidad diocesana le pidió que hagan llegar su ayuda en sus parroquias para apoyar a la población que vive, esa “emergencia alimentaria” que es como llama el obispo Sandoval a lo que esta ocurriendo “para no caer en sensacionalismos ni sentimentalismos tranquilizadores”. En una comunicación enviada a la diócesis coleta, el religioso de Chihuahua, considera “irresponsable y sensacionalista” los encabezados periodísticos sobre el suicidio de indígenas “pues esconden la verdad y atraen la mirada hacia el mundo indígena de una forma irreal y perjudicial a su cultura”, aclara que en la cultura y experiencia de fe de los rarámuris “no cabe el suicidio porque siempre le encuentran sentido a la vida aún en las circunstancias difíciles. Es un pueblo que resiste y lucha por ser autosuficiente y, ante la emergencia, sale a buscar lo necesario para vivir sin desesperación alguna. No esperan sentados, sino que caminan para buscar el alimento para que su pueblo siga vivo”. “Sin minimizar el problema –agregó- ni llevarlo a la exageración, y debido a las innumerables preguntas que se me han hecho, apunto mi visión de las cosas y algunas pistas que, como pastor, puedan iluminar a quienes se sienten solidarios con sus hermanos tarahumaras y mestizos pobres de la Sierra ”, . Es innegable, agregó “el momento difícil que ya trae rezagos desde décadas por no haber afrontado la situación con seriedad y con visión de futuro. El mundo indígena ha sido olvidado y las promesas de fuentes de trabajo a largo plazo han sido sólo palabras bonitas por intereses partidistas y asistencialismos interesados. Aún hoy, en muchos sectores, se mira al indígena de arriba hacia abajo, como si fuesen objeto de lástima. Esto es un grave pecado, porque no hemos dejado que ellos sean sujetos de su historia. La emergencia se extiende no sólo al mundo indígena sino, también, a muchos mestizos pobres”. La crisis en la zona “si se afronta con sentido de solidaridad y organizadamente, se transformará en una oportunidad para hacernos más humanos y más hermanos. Los pobres nos pueden humanizar siempre que los veamos como hermanos y aprendamos de ellos”, aclara. Pide no quedarse nada más en “proyectos meramente asistenciales”, que los apoyos de ahora, estén bien organizados para que lleguen a los que más lo necesita, “es hora sólo de criticar, sino de aportar; de apreciar y solidarizarnos con quienes se aventuran a ir a sus hermanos para darles no sólo lo material sino el pan espiritual y sus mismas vidas”. “El mundo indígena merece todo nuestro respeto y nuestros deseos de aprender de ellos. Es más lo que nos dan que lo que les damos. Entrar en su mundo hermoso y misterioso nos lleva a descalzarnos para ir aprendiendo su propuesta de que un mundo más hermano y justo es posible. Más obras sin tanta palabrería y ni tanta publicidad” concluye el obispo Sandoval. |
